Una joya astronómica en Piquío
By Administrador. Filed in General |Dicen que es uno de los mayores placeres del mundo pasear por los jardines de Piquío. Allí, en lo alto del promontorio que parte en dos las playas de El Sardinero, uno puede sentirse privilegiado en la proa de un barco contemplando tanta belleza. Es posible que esa agradable sensación de estar en el ‘pico’ de una nave haya dado nombre a estos famosos jardines santanderinos que datan de 1925. Y es muy probable, que ante tanta admiración e impacto visual del mar ante nuestros ojos, los paseos por ese parque hayan distraído la atención de otras pequeñas, cercanas y artificiales maravillas, entre ellas, y sobre todo, una verdadera joya astronómica que se denomina técnicamente ‘Tierra paralela’, y que popularmente se conoce como la Bola de Piquío.
Este ingenio de ‘Tierra paralela’ fue construido en los años 30 del pasado siglo por el pintor, diseñador y piloto de guerra cántabro, Eugenio Cortiguera, que vivió una parte de su vida en París y murió en 1938, a la edad de 34 años, en plena Guerra Civil. El de Piquío, junto con otro instalado en Málaga, constituyen dos de los mejores ejemplos de ‘Tierras paralelas’ en España.
Se trata de un instrumento didáctico, astronómico, sencillo y muy eficaz para comprender conceptos básicos de Astronomía, mediante la colocación de una esfera representando a la Tierra. Para ello son necesarios dos requisitos: primero que en la parte superior de la bola esté representado el lugar exacto donde uno se encuentra (en este caso, Santander) y segundo, que el eje de la bola sea paralelo al eje de la Tierra, de tal forma que si pudiéramos proyectarlo, apuntaría hacia la estrella Polar, igual que lo hace el eje de nuestro planeta.
La Bola de Piquío nos permite distinguir la zona iluminada por el Sol (día) y la zona de sombra (noche). Es un estupendo observatorio para saber con exactitud en qué zonas del mundo amanece y en cuáles anochece. Podremos observar también cómo se traslada el terminador, que es la línea crepuscular que divide la luz del día y la oscuridad de la noche. Este terminador nos indica a través de la franja horaria de la esfera, en la banda ecuatorial, la hora solar en cada punto del planeta, teniendo en cuenta que la hora solar, también conocida como Tiempo Universal (UT), es en España dos horas menos en verano y una en invierno.
La Bola de Piquío también nos invita a contemplarla durante todo el año para descubrir otras curiosidades. Por ejemplo, que la tierra gira de Oeste a Este, es decir, en sentido contrario a las agujas del reloj. También podremos comprender cómo las estaciones dependen del movimiento de la traslación de la Tierra con un eje de rotación inclinado de 23 grados 27´ y que cuando en el hemisferio norte es verano, en el hemisferio sur es invierno, y viceversa.
En verano, cuando hay más horas de luz solar, y por lo tanto el día es más largo y la noche más corta, podremos observar en la Bola de Piquío cómo en el Polo Norte siempre es de día, y en el Polo Sur, de noche. En invierno observaremos lo contrario, es decir, que en el Polo Norte es de noche todo el día y en el Polo Sur es de día las 24 horas.
Añado más cosas que la Bola de Piquío nos ayudará a comprender, como que en el equinoccio de primavera (20-21 de marzo) y en el de otoño (22-23 de septiembre) el número de horas del día y de la noche son iguales: doce. En estos dos días la salida del Sol (orto) se produce exactamente por el Este, y se oculta (ocaso) exactamente por el Oeste.
Esta joya desconocida, indefensa, bastante deteriorada (es importante que los continentes, la franja horaria y los meridianos estén en buen estado) y sin ningún tipo de información que denote su presencia, merece una consideración especial.
La Astronomía vive en Cantabria una etapa de prosperidad que comenzó en diciembre de 2006, con la celebración en Santander del XVII Congreso Estatal de Astronomía, y que continuó meses después, en mayo de 2007, con la inauguración del Observatorio Astronómico de Cantabria que la Consejería de Medio Ambiente ha puesto a disposición de los astrónomos en Valderredible. Este momento especial que hoy vivimos, vinculado a la celebración del Año Internacional de la Astronomía (IYA2009), nos ha permitido contemplar cómo las diversas agrupaciones astronómicas hemos multiplicado nuestras actividades para participar en un evento que conmemora dos gestas históricas tan significativas: la primera observación de Galileo con un telescopio hace 400 años y la llegada de Armstrong y Aldring a la Luna, hace 40.
En los últimos tiempos hemos comprobado cómo las autoridades, por encima de los colores políticos, han asumido la importancia de apoyar la divulgación y práctica de la Astronomía, luchando contra la contaminación lumínica y apoyando todas las iniciativas que con motivo del IYA 2009 se están desarrollando. En honor al significado de este año, es el momento oportuno de celebrar ese compromiso de colaboración con un gesto concentrado en la Bola de Piquío, para que recupere sus colores, .para que los santanderinos enriquezcamos nuestro patrimonio urbano, y para que los aficionados a la Astronomía podamos disfrutar de ingenios tan singulares en esos mágicos jardines.
fuente/eldiariomontanes.es/


